Estando de vacaciones y
alejada de mi mundo habitual tanto tiempo me he dado cuenta de cuanto extraño a
mis amigas, igual en el día adía tampoco volvemos a estar todas juntas porque por
razón de circunstancias es difícil... recuerdos de días del colegio, de
noches juntas en los años de la universidad y de compartir los primeros
trabajos… siempre hablando de nuestra
historias de amor, ahora que miro en retrospectiva hay un dato que me llama poderosamente
la atención, y es el de los patrones al momento de elegir alguna nueva relación,
cada una con gustos muy diferentes, pero todas absolutamente todas siguiendo el
mismo patrón del primer novio.
En el caso de A, por
ejemplo, que a los 12 años le rompieron el corazón por primera vez, luego a los
quince, y así, recordando que en las relaciones que tuvo se repitió mucho el
mismo patrón y muchas veces temiendo al cambio…
Hemos llegado a la conclusión
de que nos convertimos en moldes
complementarios en los patrones. Y de estos patrones algunos parecen atraernos más que otros. En el caso nuestro particular otra, hombre acomodados, esta la de los deportista, también la amiga que le gustaban mayores y
sobreprotectores, y las que los prefería dominante. Sin embargo absolutamente
todos tenían algunas características en comunes, y en el caso singular de
cada una todos tenían el mismo patrón.
A siempre que se quedaba admirada con los que tienen ese porte del dominio
total y rechazaba a todos aquellos de mirada buena pensando que podían ser
aburridos.
Después de algunas
relaciones y mas de un par de veces el corazón
roto nos sorprendió recordar que el patrón
de A. siempre era el mismo, cuando pasaba la euforia inicial del primer beso, el
enamoramiento loco, el amor embelesado la mayoría de estos hombres eran
engreídos, algo charlatanes, creativos
pero no necesariamente inteligentes, con mamitis aguda, vanidosos, con un súper ego, patanes con licencia, y
machistas detrás de una mascarita de feministas. Todo esto detrás de la típica
mascarita, creyéndose únicos, diferentes y superiores…. esto lo hemos venido notando
después de viejas pues al compararlos unos y otros…
Todas aprendimos a amar con
un cierto molde, y esto, A. vino a comprenderlo después, a entender el parecido de las personalidades de sus ex
amores..
Y cuando en algún momento se
sintió atraída por algo diferente, le dio miedo, genuino miedo y quería salir
corriendo, en un momento que disfrutaba de su soltería, el aparece, muy distinto a lo que ella
acostumbraba a querer…. aquí nos damos cuenta que a veces los estereotipos son
un poco estúpidos.
Porque al tiempo de un
rechazo rotundo, ella lo vio haciendo feliz a otra y en todo su esplendor, A.
aprendió algo: que un hombre bueno no es un hombre aburrido. Artista no es sinónimo
de ser diseñador grafico y llevar tatuajes. Culto, no significa que haya tenido
que escribir un libro…. y la lección llego:
si las mujeres no tuviésemos tantos prejuicios, no perderíamos la oportunidad
de conocer a alguien, tan solo porque
ese alguien no cumpliera con nuestros patrones…. y esto no es un lamento
de parte de nosotras, ni de las chicas, di se A. ni de mi, es, mas bien un
consejo y una reflexión para todas y para todos. Porque es bueno aceptar que a
veces se pudo ser en cierta forma un poco tonta, pero que decididamente los
moldes se pueden romper, y se puede abrir el camino y querer a alguien diferente.
. El príncipe azul, es un estereotipo que nos metieron en la cabeza desde niñas a fuerza
de fabulas y cuentos de princesas….. ¿Pero
acaso la mayoría de las veces las princesas sufren mucho no? ahora podemos
mirar a otro lado y descubrir el amor dentro de la estructura del mármol, que con otras características puede hacernos
felices y decir ejeleeeeee lo quiero a el y no se parece en nada a vos.
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