Esto por lo general suele presentarse el sábado por la noche, después de haber comido absolutamente todo lo que la vida, la naturaleza y el gordito que me quiere me han presentado en la mesa.
Después se presenta la típica parrilla del domingo que revelará las culpas que todos tenemos al asumir que todos contamos con un lado comelon.... y no diga nadie que no!!
Luego vendrán las galletas de la tarde, las fulanas maxidonas, los dulces, la película con cotufas, y por supuesto la noche y las pocas ganas de cocinar y la pizzeria de la esquina, propia de San Miguel que nos llama con ese olor perfecto para culminar un fin de semana a todo dar!!!
Y es así como llega a mi mente la tan común frase: “el lunes empiezo”, y entre comer, mmm comer, pìenso en todo el ejercicio físico que voy a realizar y es así como logro en mi mente armar un plan perfecto que incluye caminata y trote en la plaza de San Rafael, bicicleta en la Vereda del Lago.. lechuguita con atún y el resto sea tomar agua y casi que no comer.
y este espectacular plan.. al que podemos llamar el síndrome del lunes, dura efectivamente hasta el miércoles :(, donde los planes de nuevos encuentros con mis amigos , con comida de por medio, hacen olvidar los sacrificios de tres días a dieta estricta, que sólo sirven para reventar el estómago cuando se ingiere todo de repente con un espíritu devorador casi de caníbal, y eso que ya casi quedan olvidadas las invitaciones a aquel rincón italiano que tanto nos daba felicidad..
pero, la verdad sea dicha: a comerrrr que el fin de semana se acaba y pronto me mentiré un rato, jurándome que sera la ultima vez de tanta jartanza … Total mañana es lunes y empiezo la dieta,.... así que serán perdonados mis pecados!!

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