Ondas espaciales
Asumo que debe ser incómodo para los hombres mayores, educados en una sociedad machista y reprimida, soportar que una hembra, de la especie que sea, demande sexo a viva voz y exponga su apetito con tanta firmeza, que no les preste atención o los reconozca como el amo de sus deseos. Después de todo, si hay una frase que han popularizado nuestras madres y abuelas es: “No sé. Preguntale a tu padre”.
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