Sense8. La serie de los Wachowski
Parece
a que a la todopoderosa HBO le están saliendo algunos competidores en esto de
producir series de TV. Uno de los más destacados de esos competidores es
Netflix, que está jugando a todos lo palos: series dramáticas serias, series
más ligeras, series de género,... de todo un poco.
Sense8
no creo que pase a la historia por ser una de esas series sesudas, reposadas y
que goza del favor de crítica y público, y tampoco creo que pase a la historia
como una serie modesta y de culto. Pero la verdad es que no se le puede negar
que es sumamente entretenida, que no es poco. Y además supone la incursión en
la televisión de los hermanos Wachowski, que son sus creadores y que dirigen
más de la mitad de los episodios.
No
sabría muy bien dentro de que género encuadrar esta serie, porque aunque en
teoría es ciencia ficción, la verdad es que tarda bastantes episodios (como 7 u
8) en demostrarlo: antes bien podría ser del género fantástico, y desde luego
de acción, bastante acción.
El título
es un juego de palabras en si mismo: pronunciado en inglés sonaría como
sensate, que viene a significar “consciente”, pero el 8 es intencionado, porque
ese es su número de protagonistas.
Sense8
cuenta las historias entrelazadas de 8 personajes distribuidos por otras tantas
ciudades de 4 continentes. Ocho personajes que aparentemente sólo tienen una
cosa en común: son sensibles los unos a los otros. Están conectados de alguna
manera, de forma que, aun sin conocerse ni haber oído nunca hablar los unos de
los otros, de vez en cuando, uno de ellos puede sentir lo que siente el otro,
ver lo que ve el otro. Por ejemplo, en una escena uno de los personajes, que
escucha música con unos auriculares puestos empieza a oír los golpecitos que da
otro de ellos a medio mundo de distancia. O bien oye los truenos y la lluvia de
una tormenta cuando en su ciudad brilla el sol y en el cielo no hay ninguna
nube.
Claro
que esto es sólo al principio, poco a poco empezarán a establecer contacto
–virtual- entre ellos, a “visitarse”, podrán verse y hablarse, y ver y hablar
lo que ve el otro como si estuvieran junto a él aunque físicamente estén
separados por miles de kilómetros.
Sun
Bak es una chica coreana de aspecto apocado y frágil, hija de un importante
empresario en cuya compañía –en Seul- trabaja como directiva, junto con su hermano. Una mujer en un mundo
corporativo de hombres a la que no parecen hacer mucho caso, sino más bien
menospreciar bastante. Pero Sun no es tan frágil como aparente, en sus ratos
libres le da por entrenar y practicar el kickboxing.
Nomi
Marks es una mujer que vive en San Francisco, junto con su novia Amanita.
Ciberactivista, bloguera y orgullosa de su condición sexual, para mayor
disgusto de su familia. Nomi nació siendo Mike. Así que para horror de su madre
es una transexual que ahora ejerce de lesbiana, que tiene como novia una chica
negra, y que en el pasado tuvo algún problemilla con la ley por hachear
ordenadores del gobierno.
Riley
Blue es una DJ que vive en Londres, donde goza de cierto éxito en sus sesiones.
Riley es islandesa, hija de un reputado pianista clásico, pero abandonó
Islandia por algún trágico suceso que descubriremos a lo largo de la serie,
para acabar viviendo en Londres, aunque parece que no rodeada precisamente de
las mejores compañías.
Will
Gorski es agente de policía en Chicago. Hijo también de policía -con el que
últimamente no se lleva demasiado bien- y acostumbrado a lidiar con los chicos
del ghetto, también parece que en su pasado hay algún que otro “fantasma”,
sobre todo con un caso que su padre no fue capaz de resolver cuando él era
niño: el de Sara Patrell, una niña desaparecida.
Wolfgang
Bogdanow en cambio es un ladrón de cajas fuertes. Originario del Berlín
oriental, tiene raíces rusas, y también relaciones con la mafia local. Sueña
con dar un golpe acompañado de su amigo y socio Félix, en el que logre abrir limpiamente el modelo
de caja fuerte que su padre –también ladrón y ya fallecido- nunca logró
reventar. Pero sus otros socios puede que no estén demasiado de acuerdo.
Kala
Dandekar es una chica de Bombai. Universitaria y religiosa, trabaja para una
poderosa compañía farmacéutica india, cosa de la que se enorgullece pues
siempre ha buscado más una carrera profesional que un marido, a pesar de las
presiones de sus padres para que se case con un buen partido. Cosa que parece
que va a ocurrir ahora, pues Rajan, el hijo del presidente de la farmacéutica
está locamente enamorado de ella y ahora están prometidos.
Lito
Rodríguez (curiosamente interpretado por Miguel Ángel Silvestre, el famoso
“Duque” de la serie Sin tetas no hay paraíso) es un actor de telenovelas y de
películas de acción en México. Es toda una superestrella, un latin lover al que
los hombres envidian y las mujeres desean. Por mucho que la prensa rosa quiera
adjudicarle romances y relaciones él siempre aparece acompañado de alguna mujer
distinta cada vez es sus cenas y compromisos de sociedad. Claro que lo que no
saben es que comparte un ático de superlujo con su amigo Hernando.
Capheus,
al que todos llaman Van Damme, su ídolo, vive en un suburbio de chabolas a las
afueras de Nairobi. Trabaja como conductor de un matatu: uno de los muchos
microbuses que –por un módico precio- transporta a la gente de los suburbios a
la ciudad. La competencia entre los distintos matatu es feroz, y cada uno
decora el suyo con colores chillones y diseños vistosos. Obviamente el de
Capheus está decorado con imágenes de Jean-Claude van Damme. Cuando era niño,
Capheus y su madre –que lo sacrificó todo por él- tuvieron que huir de su
aldea, y ahora el debe cuidar de su madre, enferma de SIDA- y ahorrar dinero
para comprar de contrabando las caras medicinas que necesita.
Y así
poco a poco comenzamos a conocer las vidas de todos ellos y su pasado a medida
que sus propias vidas se van entrelazando y van siendo conscientes los unos de
los otros y de que forman una especie de grupo (un cluster como lo llaman en la
serie). Porque, con un poco de práctica, van descubriendo que pueden sentir lo
que los demás sienten, saber lo que los demás saben y adquirir las habilidades
que los demás tienen. De hecho lo que empieza siendo simplemente “visitas” a
los otros y conversaciones con ellos, acaba convirtiéndose en que unos pueden
“asumir el control” del otro, meterse dentro de él y hasta actuar como
actuarían ellos, cosa a la que la serie saca bastante partido, sobre todo en
las escenas de acción.
Curiosamente
entre los personajes secundarios tenemos a Jonas Maliki (al que interpreta
Naveen Andrews, el iraquí de Lost) otro “sensate” que contacta con ellos para
advertirles del peligro que corren y de que los están buscando para
eliminarlos, y que será quien les vaya revelando información sobre su origen y
su condición. Y también aparece brevemente Daryl Hannah, en el escueto papel de
la misteriosa Angel (Angélica). De hecho la serie empieza justamente con su
suicidio, cuando se ve desesperada y atrapada, y tras hacerle prometer a Jonas
que “cuidará de ellos”.
La
verdad es que aunque pueda parecer una serie típica no trata temas
típicos, sino que se mete en harina con cosas como la multiculturalidad, la
política, la sexualidad (y la homosexualidad, o la transexualidad), la
religión, etc. Probablemente te gustará si te gustan series como Utopía, o
mejor aún Orphan Black, a la que creo que se parece más.
Y
sobre todo hay que reconocerle que los doce episodios de la primera temporada
son francamente muy entretenidos, con un ritmo y una realización ágiles (sobre
todo las escenas en las que interactúan unos con otros) con escenas de acción
bien dosificadas, cierto sentido del humor (sobre todo la historia del actor
Mexicano) y en la que casi ningún episodio aburre (salvo quizás uno, creo
recordar que el noveno).
A
ver que tal la continúan en la segunda temporada...
http://el-pobre-cito-hablador.blogspot.com/2015/06/sense8-la-serie-de-los-wachowski.html


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